En el marco del programa “Ciclo de cine en cárceles”, el lunes 10 de julio se llevó a cabo la exhibición de El Patrón, radiografía de un crimen, en el Centro Universitario de Devoto, del Complejo Penitenciario Federal de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, presentada por su director, Sebastián Schindel y su protagonista, Joaquín Furriel.

Organizada en conjunto entre la Academia de las Artes y Ciencias Cinematográficas de la Argentina, la Procuración Penitenciaria de la Nación, el Instituto Nacional de Cine y Artes Audiovisuales y en colaboración con el Servicio Penitenciario Federal, la proyección fue acompañada de un debate entre los protagonistas y los espectadores.

“Esta experiencia confirma que es muy necesario acercar la educación y la cultura a las personas privadas de su libertad, porque son un vehículo muy importante para que puedan reinsertarse en la sociedad”, señaló Sebastián Schindel.

Por su parte, Joaquín Furriel expresó que gracias a esta experiencia y el intercambio de ideas y reflexiones acerca del largometraje, le dio la posibilidad de “visibilizar este problema que muestra los vacíos que existen en nuestra sociedad, donde la justicia debería ser igual para todos”, como así también, descubrir que “lamentablemente hay muchos Hermógenes” (el personaje que interpreta en la película).

En la proyección también estuvieron presentes el director general de Protección de Derechos Humanos de la Procuración Penitenciaria de la Nación, Ariel Cejas Meliare; el subdirector de la Dirección de Legal y Contencioso Penal de la Procuración, Rodrigo Borda; la asesora de la Procuración, Mariana Volpi; el productor de la película Nicolás Batlle; la secretaria técnica de la Academia de Cine, Verónica Calvo y en representación del INCAA, el Coordinador de Espacios no tradicionales de Exhibición, Camilo Moreira Biurra.

El Ciclo de cine en cárceles surge de las iniciativas institucionales orientadas a generar un espacio de encuentro colectivo y reflexión con la finalidad de tender un puente entre el cine nacional y el público en general, con el poder de la cultura como herramienta de esparcimiento y de alimento intelectual y emocional.

Además de ser multipremiada en importantes festivales nacionales e internacionales, la ópera prima de Schindel fue elegida como insignia por la Organización Internacional del Trabajo (OIT) en nuestro país, cuando lanzó la campaña “50 for Freedom” contra la esclavitud moderna, que tiene como meta que cincuenta países ratifiquen el Protocolo sobre Trabajo Forzoso antes de 2018.

El punto 105 de las Reglas Mandela o Reglas Mínimas para el Tratamiento de los Reclusos (normas adoptadas por las Naciones Unidas en 1955, las cuales tuvieron su última reforma el pasado 17 de diciembre de 2015) indica que “todos los establecimientos penitenciarios se organizarán actividades recreativas y culturales que favorezcan el bienestar físico y mental de los reclusos”. En esta línea, los tres organismos trabajan coordinadamente con la finalidad de llevar el cine a las cárceles.