El año pasado durante una visita a la cárcel de mujeres de Ezeiza en el marco del ciclo de cine en las cárceles que organizamos junto a la Procuración Penitenciaria de la Nación, Natalia Oreiro, prometió volver cuando se estrene GILDA, proyectándola en el penal al mismo tiempo que se exhibiera en las salas del país.

Ayer y con la valiosa incorporación del INCAA al ciclo de cine jerarquizando el grupo humano de trabajo y los recursos técnicos, Natalia – fiel a su promesa – y Lorena Muñoz, co-guionista y directora de esta conmovedora película, presentaron el film a una sala colmada de mujeres con coronas de flores que cantaron y aplaudieron cada una de las canciones de Gilda.

Este hecho histórico ratifica el acceso al derecho a la cultura de una persona encarcelada como si estuviese en libertad y representa un gran paso para su reinserción en sociedad.

Todos quienes participamos de este ciclo nos comprometemos con que este breve instante de libertad cultural dentro de un ámbito de privación sea un momento enriquecedor, de esperanza y diálogo.

Compartimos la nota de tapa del diario La Nación y algunas fotos de lo que fue una mañana inolvidable.